jueves, 10 de septiembre de 2009

FONDOS DE LA ALUMBRERA PARA UNIVERSIDADES NACIONALES
Ponencia para la Primera Jornada Nacional de Debate
por el NO a los Fondos de La Alumbrera
Por:
Lino Pizzolon
Profesor Adjunto de Fisiología General
Facultad de Ciencias Naturales
UNPSJB, Sede Esquel.
Coordinador del Observatorio del Agua
Secretaría de Ciencia y Técnica UNPSJB.
Tel: 02945-453985.


Agradezco antes que nada la invitación del Dr. Montenegro y de la Fac. de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba a participar en la mesa redonda NO A LA ALUMBRERA y a los fondos de sus utilidades para universidades nacionales.

El rechazo de los fondos de YMAD correspondientes a la sede Esquel de la UNPSJB, ya fue presentado suficientemente por mi colega Silvia González. El grado de rispidez que alcanzó el debate por dichos fondos solo puede entenderse si se considera el enorme déficit que la actual gestión recibió las arcas de la universidad y los enormes y serios esfuerzos puestos en recomponer esa situación. Con muy buena visión, pero muy escasos recursos, la actual gestión creó diversos Observatorios dependientes de la SCyT, uno de ellos, el Observatorio del Agua, confiándome su organización y puesta en funcionamiento. En los años transcurridos, buena parte de la tarea se está llevando a cabo en forma voluntaria, y el Observatorio no podrá cumplir todos sus objetivos y persistir, si no de destinan fondos más importantes para su consolidación.

En esta circunstancia, rechazar por anticipado el dinero proveniente de actividades mineras como las que realiza YMAD, puede parecer casi suicida y no se comprendió. La presente es una oportunidad para reflexionar un poco más allá de donde llegamos en aquella circunstancia, tal vez algo ofuscada por la intensidad de las reacciones que se sucedieron.

Los argumentos a favor de la aceptación decían que en un sistema capitalista no hay dinero limpio, que nuestros sueldos provienen de un presupuesto deficitario que se alimenta de fondos de préstamos internacionales que se pagan tres veces más caros que en el mercado, de las retenciones a la soja que desvasta gran parte de la naturaleza del país, de la actividad petrolera que contamina Comodoro y la meseta, de la actividad lanera que desertifica la Patagonia, etc. Que lo importante, no es tanto el origen del dinero, sino que el mismo se reciba sin condicionamientos; que no sirve de nada rechazarlo para calmar nuestras conciencias mientras todo sigue igual; que, en fin sería mucho más inteligente aceptarlo y usarlo para crear conciencia respecto de la situación ambiental que rechazarlo, en última instancia, para beneficio de las mismas mineras.

La situación virtualmente planteada era que el Observatorio del Agua debía sostenerse y consolidarse con recursos de una de las actividades más consumidoras y destructoras del agua. Algo, cuya lógica, comienza a ser bastante difícil de entender, a no ser que ya no nos importe y comencemos a dar por normal algo que es profundamente patológico.

Hubo cierta resonancia con lo ocurrido entre Comodoro Rivadavia y Esquel en el año 2003, cuando Esquel como comunidad, rechazó el proyecto minero que se le quería imponer; en tanto Comodoro sacrificaba y sacrifica su naturaleza en aras de la producción petrolera para todo el país. Alguien deberá analizar, algún día, porqué tantos comodorenses, con sus petrodólares, compran tierras en la comarca andina.

Sería conveniente mientras tanto plantear de otra manera la disyuntiva. Incluso en un sistema capitalista, existen leyes que deben cumplirse, si bien muy “adecuadas” a los intereses de las empresas, y como es conocido, en el caso específico de La Alumbrera, se violan. El planteo es entonces si corresponde a la universidad recibir dinero de una actividad ilegal; como podría ser del narcotráfico, o de la trata de personas, etc.

Remontémonos un poco a las instancias previas. Un primer debate respecto de aceptar/repartir los fondos de YMAD entre las universidades nacionales, tuvo lugar en un plenario del CIN en mayo del 2008. De la lectura de su desgrabación surgen varias sorpresas, tales como que la mayor preocupación de los rectores presentes fue la forma de repartir el 50 % de los fondos correspondientes a las universidades nacionales, excepto la de Tucumán que recibe el otro 50 %, de dichos fondos, por ser socia y parte integrante de la empresa minera. Muy pocas voces cuestionaron la legitimidad de esos fondos y no fueron tenidas en cuenta en las conclusiones, más preocupadas por los criterios de reparto.

Sorprende aún más, la ignorancia casi generalizada sobre hechos ampliamente difundidos en medios alternativos, documentales, y en no pocos casos, incluso en la prensa oficial, sobre el operar de YMAD a partir de la instalación de La Alumbrera. Cabe traerlos a cuenta porque de alguna manera reflejan lo que ocurre en una buena parte del ámbito universitario. Para no abundar o redundar, me refiero a las diversas denuncias penales por contaminación que penden sobre la empresa; al procesamiento en curso de su vicepresidente Julián Rooney, en la Justicia Federal; a la denuncia por contrabando de minerales estratégicos, exportados sin declarar, conjuntamente con los metales declarados. Estos hechos justifican de por sí el rechazo de los fondos, a no ser que nos interese apuntalar y consolidad la impunidad con la que se mueve la empresa.

No es suficiente pensar que al no utilizar el método de lixiviación con cianuro no hay daño ambiental. El solo drenaje ácido de minas es mucho más comprometedor del ambiente y en especial del agua, a mediano y largo plazo que el cianuro. La construcción del dique de colas, a sabiendas, sobre una falla geológica activa gravita con un futuro muy negro para la región. Las rupturas frecuentes del mineraloducto de 320 km de longitud, obsoleto casi desde el momento de su construcción; los “enterratorios” del material tóxico derramado sin transporte ni tratamiento, constituyen hechos que enmarcan fuertemente a la empresa en la ilegalidad, incluso del sistema capitalista.

No se conoce, en el ámbito universitario, la permanente ingerencia de la empresa sobre todos los aspectos de la vida comunitaria en la región del yacimiento, a fin de mantener la necesaria licencia social para seguir operando y desarticular desde su origen cualquier intento de resistencia serio que pudiera surgir. La entrega de escarapelas en las fiestas patrias, con el logo de la empresa en el reverso, la promoción de diversos aspectos de la salud, de capacitación laboral para actividades varias, su ingerencia en lo cultural, manejo de sitios arqueológicos, etc. es decir de todo aquello de lo que debiera ocuparse el poder político, que por otra parte, es adepto a la empresa y permanece a la sombra de la misma.
El vice-presidente del CONICET, oriundo de la UNTucumán, preguntado sobre el tema en reunión en Esquel, espetó sin ninguna intención de recibir réplicas, alguna cifra sobre los puestos de trabajo generado por la minera, donde antes había desocupación. Pero ignora que los índices de pobreza de Catamarca han aumentado, desde la instalación de La Alumbrera.

Caben entonces muchas preguntas a las que no se les ha dado o no se les quiere dar respuesta:

¿La repartición de “espejitos de colores”, de las migajas del botín, en este caso entre las universidades nacionales, no es sino otra parte de las mencionadas actividades destinadas a granjearse la licencia social imprescindible para continuar operando en la región y en donde existan metales?

¿Qué hace una empresa de la magnitud de YMAD dentro de una universidad nacional, o mejor dicho de dos: la de Tucumán, y en segundo lugar la de Catamarca? ¿No distorsiona ello toda la vida universitaria? ¿Han podido los biólogos, químicos, etc. de la UNT estudiar libremente la contaminación provocada por YMAD? ¿No existe una grave distorsión institucional, confusión e incompatibilidad de objetivos en el seno de la UNT? ¿No genera esto graves tensiones dentro de la misma universidad? ¿Sería bueno o sería lamentable que todas las universidades nacionales imiten a la UNT? Estas son preguntas que requieren respuestas serias y que no pueden pasarse por alto.

Los criterios de empresa vienen permeando sucesivamente toda la vida y el carácter de la Universidad. Piénsese, por ejemplo, en el programa de categorizaciones, a cargo de un ente semiprivado, ajeno al sistema Universitario propiamente dicho; y en los servicios a terceros y las cláusulas de confidencialidad que lo acompañan. La progresiva instalación de criterios “de excelencia” propios de las empresas, tiende a hacer de los docentes cada vez menos docentes, con toda conciencia de lo que implica la libertad de cátedra y de pensamiento alcanzados durante la Reforma de 1918 y cada vez más, meros empleados. En tal sentido cabe felicitar la realización de este encuentro y otros similares que están teniendo lugar en algunas universidades.

En atención a lo anterior y suponiendo que YMAD fuera una empresa perfectamente legal y legítima, los fondos por utilidades ¿no debieran ir al Tesoro Nacional y repartirse, como los de cualquier otra empresa, según lo establezca el presupuesto nacional?

Las discusiones anteriores deben incluirse en la discusión de la megaminería como política de Estado y el marco general de continuidad del colonialismo. La moderna megaminería, que invade el país, y toda América latina, ha sido definida como un genocidio, y deja tras su paso efímero, abandono, dolor y enfermedad y violaciones de derechos humanos. Esta minería ha sido condenada incluso por la iglesia católica, pero en un país que dice tener esta religión como “la oficial”, continúa siendo facilitada y estimulada desde el mismo gobierno. Las restricciones crecientes del sistema natural, los avisos de la pachamama, al modelo de explotación y contaminación generalizado que invade el planeta, deberán tenerse en cuenta cada vez más en todas sus implicancias. Discutir críticamente el mito del desarrollo sustentable y ver más bien como empezamos la retirada sustentable, en un concepto de James Lovelock que comparto en parte.

Estos son los grandes debates muy ausentes en el sistema universitario. Es bueno empezar o continuar por algún lado, como en el día de hoy.

Cabe agregar el pedido de colaboración de instancias superiores de la UNCórdoba (Instituto Superiores de Estudios Ambientales, a pedido del Consejo Superior) para definir con certeza el grado de impacto de la megaminería en el país … en un mes más o menos!!!. Nunca recibí respuesta a mi entusiasta respuesta y propuestas. La iniciativa parece haberse quedado en el intento, o más bien haberse vuelto atrás. ¿Lo que parecía ser el re-comienzo de un camino de grandeza, se quedó allí nomás, en el primer paso?

A modo de propuestas de conclusión podría esbozarse:

→ No a los fondos de la alumbrera para las universidades nacionales
→ Derogación de la respectiva ley de 1958.
→ Los fondos de YMAD, como los de cualquier otra empresa (en la legitimidad), deben ir al Tesoro Nacional y repartirse como parte del presupuesto nacional y por los mecanismos del Estado.
→ Pedido de separación de la UNT de la empresa YMAD, por su distorsión de todo el sistema universitario del país.
→ Cierre preventivo de La Alumbrera, hasta tanto se cumplimenten todos los requisitos ambientales que exige la ley.

Para no ser incoherentes con nosotros mismos urge también, encontrar creativamente nuevas formas de integración con la naturaleza y con los demás, que vayan más allá del consumo y del dinero. Es necesario crear, recrear vías más amigables de contacto con la tierra, con la que somos una sola cosa, reincluir la espiritualidad y la sabiduría en la ciencia. Las antiguas culturas, que aún hoy sobreviven, tienen mucho para decirnos. Se los debe escuchar.

2 comentarios:

ferlasagno dijo...

Contaminacion Legalizada:
Como bien dice el Sr. Pizzolon, la aceptacion de fondos por universidades es una Licencia social que legaliza sus actividades degradantes del bienestar social y ambiental.
Le agregaria un termino muy mal utilizado por muchas empresas que no tienen regulacion ambiental y social de sus actividades "Responsabilidad Social Empresaria", esta es otro metodo de evadir responsabilidades. En si el termino"Responsabilidad social empresaria" si es utilizado en forma transparente y de acuerdo las metas y fines de la empresa, podemos dar fe de que no es un uso solamente para dar una "Imagen", pero en este caso esta minera, como otras (Barryck GOLD)tiene la caradurez de usar y ensuciar este sello distintivo de una empresa qye incorpora a sus valor economico valoraciones sociales y ambientales; pero no es el caso de estas compañias mineras, que por multiples sistemas errados intencionalmente, tales como evasion moral de impuestos, estafa al pueblo argentino, participacion complice de funcionarios publicos tanto en votacion de leyes mineras a sus medidas, como con la figura de titeres, testaferros y socios; entre tantos atentados contra el patrimonio social y ambiental, NO CABE DE NINGUNA FORMA A HACER RSE.

Los aportes de fondos contaminados en los pueblos donde se radican estas explotaciones, sean para escuelas, iglesias, dar beneficios a la comunidad, comprar el silencio de los medios de comunicacion, sobornar a las universidades, socavar la dignidad de los pueblos, son solo miserias y caridad que a nuestros pobladores no les hace falta, por que sin las actividades mineras ellos tienen todo lo que necesitan para vivir con dignidad, salud,felices, de la tierra y agua,con educacion libre de intereses privados.

No solo se deben rechazar estos fondos, si no que debe obligarse a estas mineras a remediar parte del daño ambiental y social, devolver al fisco los miles de millones robados, pedir perdon publicamente por tantas atrocidades, atestiguar contra todos los funcionarios publicos a quienes sobornaron, ser sometidos a juicios por crimenes contra la naturaleza y la humanidad, asi como ser explulsados de este pais y de Latinoamerica.

Orshe dijo...

Esto que estamos discutiendo tiene un costado práctico y puede verse de este modo. El estado gobierna desde lejos; las regiones, por una cuestión de practicidad, están concedidas; tercerizadas entre uno o más grupos concentradores económicos, que se comportan torpemente en su relación con la cultura natural de la región (mientras estudian estrategias dictadas en los MBA, para fundirse con la cultura local).
Por lo general cumplen algunas funciones que debería cumplir el estado (a cambio de regalías), pero lógicamente, no todas; mientras nadie les exija sólo se ocuparán de los que les conviene.
No aceptar esos fondos, desde el punto de vista práctico, es elevar un poco el tono de voz, buscar que te escuchen, y que se comience a prestar atención al asunto. Que alguien se empiece a preguntar que pasa allí. Van a tratar de que nadie se entere de nada y a cuidar el asunto, hasta que el olor a podrido supere la capacidad de resistir la cara en la TV. Pero si se supera esa instancia se conseguirá un beneficio, seguro.
Esta es mi visión desde el punto de vista práctico, o político. Pero más de uno se pregunta por la implicancia moral del a aceptación de los fondos; para mi, desde el punto de vista ético, no hay nada que preguntarse, sólo hay que elegir.

Jorge M. Hernández, ingeniero Agrónomo. Consultor Ambiental inscripto (pcia de Córdoba). DNI 14785942. MP 1426